| Matar La Culebra |
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Carnestolendas; constante invernal en la tradición de este pueblo que se vuelca en una irremediable necesidad de trastocar el orden habitual de las cosas, válvula de escape para el isleño que por unos días se siente liberado de la obligación de acatar lo establecido. Tal es la atracción que sentimos por esta fiesta que incluso en épocas de represión y prohibiciones, el pueblo siempre conseguía, con imaginación, inventiva y no pocas dosis de valentía, seguir obedeciendo la irrefrenable llamada del Carnaval.
En tierras cubanas fue la expresión de los esclavos de color y de los blancos, pintados de negro ("la Gentualla"). Inicialmente se representaba el día de Reyes y más tarde, tras la abolición de la esclavitud en 1880, en el marco de las fiestas del carnaval. La culebra es el símbolo del poder y con la escenificación, que en la Habana concluía en el patio del palacio de los Capitanes Generales, se satirizaba el sistema esclavista. A comienzos de la década de los cincuenta ya se había dejado de representar en la capital de Cuba. En diversas poblaciones del Archipiélago, progresivamente, se fue abandonando la costumbre de "Matar la Culebra", con la excepción del Puerto de la Cruz, donde llegó a representarse, por última vez, en el año 1985. La representación consistía en desfilar por las calles y matar a la culebra en los enclaves tradicionales y concurridos.
El Área de Cultura ha llevado esta tradición a los colegios para que sea el propio alumnado quien represente por las calles el "Mataculebra", vestidos de negritos y matando sin piedad a la culebra esclavista. De esta forma, la población infantil aprende una tradición histórica y la importancia de las costumbres populares. Además, se fomenta la interacción entre el Aula de Folklore y Etnografía con los Centros Escolares del Municipio del Puerto de la Cruz. |









"Uno de los géneros más curiosos e interesantes del folklore musical de las islas canarias lo constituye el que popularmente se conoce como "Matar la culebra" o "El Mataculebra". Un espectáculo que nos ofrece música, danza, y representación escénica, con una duración aproximada de 20 minutos. Forma parte del denominado "folklore de emigración". Se trata de una de las aportaciones que, a finales del siglo pasado, hicieron los emigrantes que regresaron de Cuba.
La señalada pervivencia nos ha posibilitado recoger de una forma bastante fidedigna todo lo concerniente al ritual (música, movimiento, letra, dramatización...) En el Puerto de la Cruz, según la tradición oral, fue introducido a finales del pasado siglo por un retornado cubano llamado Manuel Díaz, popularmente conocido por "Manuel Catalina". En manos de sus descendientes, "los Catalinas", se ha mantenido latente la tradición." Textos extraídos del libro "Matar la Culebra: Una tradición Canaria de origen Afro/Cubano" del autor Manuel J. Lorenzo Perera